10 juny Sota el títol «Celebrem la Vida amb el Fermín» va tenir lloc una Eucaristia a la parròquia obrera de Sant Benet
El goacista Fermín Isaac Rodrigo Lázaro, que va traspassar als braços de Déu Mare-Pare el dia 30 de març d’enguany, va ser recordat a la parròquia de Sant Benet de Can Serra (l’Hospitalet), on van destacar les referències a Rovirosa.
Les paraules de l’hoacista valenciana Pilar González Sarrias expliquen d’allò més bé el que va esdevenir el dissabte 6 de juny en aquell espai obrer i de fe: «Ahir vaig tindre la immensa alegria de participar en una celebració molt especial en memòria d’en Fermín, amb alguns canvis en la litúrgia tradicional. Va haver-hi assemblea circular, records de militància, aplaudiments, emocions a flor de pell, alguna llàgrima i moltíssima comunió. Compartirem abraçades, retrobaments i menjar, molta menjada… fruit de la generositat de tota una comunitat bolcada a acompanyar, sostindre i gaudir d’una vida plena al servici de l’amor.
Tot va discórrer en un lloc tan lliure i acollidor com la Casa de la Reconciliació, i gràcies a la generositat de la comunitat parroquial de Sant Benet i el seu rector l’Emilià Almodóvar Molina, que va obrir les portes i també el cor. Es percebia que tot s’havia creat comunitàriament, amb el lliurament de temps, d’il·lusió i de cura, per a la preparació d’una celebració que va resultar plena d’humanitat i d’Evangeli viu, viscut i encarnat que camina cap a la resurrecció.
Hi van acudir moltes persones que coneixien el Fermín i va ser profundament emocionant escoltar els records compartits, descobrir quanta estimació va sembrar durant la seua vida i quant bé va fer a tanta gent.
Va ser una verdadera taula compartida. Una eucaristia on cada persona va anar oferint des del record els moments viscuts amb el Fermín. Allí vaig comprendre de nou que el Cos de Crist no és una teoria ni una doctrina abstracta. És la vida entregada. És l’amor que deixa empremta. És la memòria agraïda dels qui han sabut partir-se i compartir-se perquè altres persones tinguen més vida. Fermín, i també Llum amb el seu amor entregat i la seua generositat, van ser reflex d’eixe pa que s’ofereix sense reservar-se res. Done gràcies a la Ruah per haver pogut viure estos moments de plenitud.»
“En una de las últimas ocasiones que hablé con Fermín, ya enfermo, se despedía diciéndome: ‘¡Hay que luchar!’. A los pocos días, cuando le dieron el alta hospitalaria, se unía a la concentración en defensa de una sanidad pública en Olesa, y con un hilo de voz, no exenta de firmeza, ponía “en propia carne” la vulneración de derechos que sufren tantas personas cuando son desatendidas. Y es que la lucha por la dignidad, la sagrada dignidad del ser humano, siempre ha sido su referencia.
Fermín seguía siendo en su conciencia íntima “un niño obrero”, que supo lo que era la pobreza y el drama de perder prematuramente a dos hermanos en accidentes laborales. Todo esto se da en Almazán (Soria), su pueblo natal y lugar donde conoce la HOAC. A los 17 años migra a Zaragoza y es allí que entra como militante.
En efecto, en la HOAC, creció su fe y su militancia obrera. Y poco a poco, en la maduración de su conciencia de clase obrera, en la lucha contra el marco radicalmente injusto y desigualitario del capitalismo, su discernimiento le ayudó a ver claro que la fe lleva al compromiso: “el encuentro, donde das y recibes. Recibes y te das”.
Y aunó el trabajo y la HOAC. Marchaban a la par. Las facultades del VER, JUZGAR y ACTUAR se convirtieron para él en una búsqueda del “nosotros”, de diálogo con la fe, del fortalecer el seguimiento y de hábitos de vida: “hasta el punto de que uno no sabe hacer otra cosa, es feliz así”.
Una vida también sostenida en la oración de confianza en Dios (el Padrenuestro, la Oración a Jesús Obrero); a su vez anclada en el testimonio y en la entrega, una oración que en “lo cotidiano”
discurre y se concreta en sus prójimos, y ahí Jesús te interroga, pero también es fuente de inspiración y sabiduría.
Se mostró necesitado de análisis nítido y compartido con la comunidad hoacista. Para él era fundamental. Y de continuo albergaba la confianza de que el mundo es complejo, pero no inexplicable.
Y siempre agradecido a la HOAC y a la buena compañía de quienes caminaban en su memoria y su existir.
Así, la gratitud que sintió hacia los y las militantes de Canarias, cuando sufrió la dura prueba del batallón de castigo en Fuerteventura donde, según sus palabras, ni él mismo sabía qué habría sido de él sin el cuidado de aquellos hoacistas.
También agradecido a los testimonios de personas de la HOAC de Soria y de la zona de Castilla-León-La Rioja.
Lo mismo en Madrid, en su servicio en la Comisión Permanente, como responsable de encuadramiento, feliz por la acogida, la convivencia y aquella hermandad entrañable.
Y encantado en la HOAC de las diócesis de Cataluña, por la hospitalidad y el abrazo recibidos desde que llegaron Llum y él allá en el año 1982.
Y hoy Fermín, tu vida de acción, de acción de gracias, se ha cumplido. Ya disfrutas del cielo y la tierra nueva por la que siempre te has desvivido.
Sí, sentimos un vacío, pero seguro que no dejarás de acompañarnos para defender “la dignidad, con amor y confianza, con disponibilidad y entrega, con espíritu de lucha y que nada se quede perdido en el tiempo”.
Hoy oramos de una manera especial el último verso de nuestra oración a Jesús Obrero: “Que las y los militantes muertos en el campo del honor, del trabajo y de la lucha, descansen en paz”.
Hermano Fermín, hasta mañana en el Altar de nuestra vida ofrecida en las fábricas, en los talleres, en las minas, en los campos, en la mar, en las escuelas, en los hospitales, en las prisiones y en nuestras casas.”
Berchmans Garrido Pérez (Comissió Diocesana de la GOAC)
Un mes abans de l’eucaristia, PBI i diferents organitzacions per la justícia global van fer un homenatge a Fermín, el qual va ser introduït amb aquestes paraules:
“CERIMÒNIA MAIA DE COMIAT AL FERMÍN”
Lafede – justícia global, 7 de maig de 2026
“Hemos querido preparar este altar para que Guatemala también estuviera presente en este acto de homenaje a Fermín. No vamos a hacer una ceremonia maya, porque no somos mayas ni guías espirituales, pero sí queríamos traer algo del simbolismo de ese país al que Fermín tanto quería.
Fermín estaba profundamente hermanado con Guatemala y con la resistencia de los pueblos originarios de ese país. Desde que participó en la comisión de verificación para el reconocimiento
como población civil de las Comunidades de Población en Resistencia, una parte de su corazón permaneció anclada en Guatemala y en sus comunidades indígenas.
A lo largo de los años, acompañó a estas comunidades a través de Brigadas Internacionales de Paz y de las delegaciones solidarias de USTEC y ‘Entrepobles’. Denunció las injusticias que sufren los pueblos originarios a causa de las industrias extractivas y del racismo profundamente arraigado en la sociedad guatemalteca. Esta labor también la continuó aquí, a través del ‘Grup d’Empresas i drets humans’ y de la ‘Taula Catalana pels drets humans i la pau a l’Amèrica Central’.
Fermín pudo estar en Guatemala en julio del año pasado. Visitó la comunidad de Primavera del Ixcán y otros espacios de resistencia del país. Hoy también tenemos mensajes de despedida que nos han llegado desde allá.
En el calendario maya, hoy es el día 1 Kan. Kan significa movimiento y es el símbolo de la Gran Energía que dio origen al Universo. Es el ‘nawal’ de la sabiduría, del ciclo del tiempo y de la conexión con el conocimiento ancestral. Los días Kan son días sagrados para invocar la igualdad y la justicia, promoviendo el equilibrio en la comunidad. Esto también nos recuerda a Fermín: dondequiera que se halle, estamos seguras de que continúa luchando por un mundo más justo y defendiendo los derechos de todas las personas.
Queremos que este altar sea una forma de recordar a Fermín. Está orientado hacia los cuatro puntos cardinales, cada uno representado por una vela de color. El Oriente, por la roja, siendo el lugar por donde sale el sol y simbolizando la energía, la vida, la fuerza, la luz y la comprensión; el Poniente, por la negra, hablándonos del lugar del descanso, la noche y la sabiduría de las ancestras; el Norte, por la blanca, asociada con la pureza, la paz, el aire y el maíz blanco, y el Sur está representado por la vela amarilla, que simboliza la tierra, la cosecha, la madurez, el sol y el maíz amarillo. En el centro tenemos dos velas: la azul y la verde. Son el Corazón del Cielo y el Corazón de la Tierra, el equilibrio y la conexión entre ambos.
También hemos traído otras velas más pequeñas para que todo el mundo pueda participar. La idea es que quien quiera decir unas palabras en recuerdo de Fermín encienda una vela, empezando por las velas de color.
Primero accederemos a unas imágenes, muchas de las cuales nos las habéis facilitado vosotras. Después procederemos a encender las velas, quien lo desee compartiendo la palabra, quien así lo quiera compartiendo el silencio.